domingo, 27 de julio de 2014

Día 8: Reinicio del Blog (Ya era necesario)

Hace varios meses que no he escrito en el blog. No porque se haya agotado el tema de la felicidad sino porque hay ocasiones en las que el silencio también es una forma de hablar. Durante este tiempo he tenido la suerte de conocer personas extraordinarias y de escuchar historias realmente sorprendentes. No puedo dejar de pensar en lo afortunado que soy al saber a cerca de personas anónimas cuyas experiencias son dignas de libros. He decidido retomar el blog con la expectativa de llegar a interactuar más con aquellas personas que desean (como yo) encontrar un camino llamado felicidad. Como he escrito en otros momentos, ese camino no es el mismo para todos, porque cada quien tiene su historia y sus batallas por luchar, sin embargo el compartir las experiencias de otros nos permite tener una perspectiva diferente. La felicidad no es un objetivo, es una ruta y por eso es tan importante el enfoque. Hace varias semanas terminé de leer “Bajo la Misma Estrella”, la novela juvenil que se convirtió en moda durante este año (yo la compré antes del boom y ni siquiera sabía que se estaba transformando en un fenómeno mundial), luego vi la película, y aunque esta última es bonita, como suele pasar, no supera lo hermoso del libro. Traigo a colación esa historia, porque es sorprendente cómo de la vida de dos adolescentes con cáncer, John Green construyó una maravillosa historia. Las circunstancias eran adversas, pero la perspectiva y la emoción que ambos personajes comparten hacen que incluso ahí el hecho de existir sea una experiencia formidable. Por lo pronto me quedaré ahí. En mi siguiente entrada les contaré sobre un accidente que sufrí y cómo durante las horas que siguieron al hecho, descubrí la importancia de las relaciones y de respetar y dejar una buena huella en los demás. Disfruten la vida: vale la pena vivir…

jueves, 29 de mayo de 2014

Día 7: Notas Sueltas: Recomenzar (siempre que sea necesario)

Me he ausentado durante varias semanas, y eso suma ya casi 3 meses. Durante este período de tiempo he cumplido 40 años, me vuelto más estresado y hay ocasiones en las que tengo la sensación de que las cosas no van a salir bien. Creo que muchas de las cosas que a diario he escrito en mi muro de Facebook, primero me sirven a mí y luego al resto de personas que leen. He abierto una fanpage donde he compartido algunos pensamientos y espero que se vayan agregando muchas personas más. Aunque mi vida hoy en día no pinta exactamente tan feliz como hace un par de años estoy con la completa convicción de que las cosas mejorarán. De que esta es una etapa difícil y nada más. He aprendido que la existencia del ser humano es un continuo de ciclos donde se sube y se baja. Donde nunca se queda uno estático. No tengo muchos motivos para estar contento, sí. Pero tengo incontables instantes para estar feliz. Mi familia está viva y bien. Mi madre sigue yendo al tai chi, mi hermana menor ahora tiene una pareja que me parece bien. Mi sobrina está entusiasmada con su graduación. Yo estoy viviendo un idilio. Cada momento cuenta. Hay muchas circunstancias, amarradas al tema financiero que no me tienen muy bien. El reflujo que estoy sufriendo es síntoma de que he somatizado mis temores. Sin embargo, aún veo amaneceres desde mi ventana, les tomo foto y me siento agradecido porque tengo la dicha de mirar estos días que otros ya no tuvieron el chance de ver. Apenas terminé de leer un libro (que me cautivó) y voy por más. El placer de la lectura  me pone en un estado de relajación total. Ahora he estado yendo a un coro donde aparte de cantar convivimos. Los domingos he estado levantándome tarde y voy a la iglesia al mediodía. Una llanta de mi carro se desinfló, y cuando la llevé a reparar me dijeron que no tenía ningún agujero, sino que alguien intencionalmente sacó el aire. Estoy escribiendo estas líneas como si fuera una catarsis a tanto tiempo de desesperanza. Y me encuentro con la tierna mirada de mi amor. No sé qué escribir y creo que la vida tiene mucho por ofrecerme. Esta entrada es un recomenzar (lo he hecho muchas veces y seguiré haciéndolo cada vez que sea necesario). Hay quizá algunas incoherencias… pero la vida a veces no es tan lógica como quisiéramos. Solo hay algo cierto: Estoy vivo y mientras haya ese soplo en mí, hay motivos para ser feliz…

domingo, 2 de marzo de 2014

Día 6: Engasado

Hace un par de semanas, platicamos con Alan sobre varios temas. De pronto, me dijo “vos sos engasado” y me quedé mudo. A pesar de que soy más guatemalteco que la marimba, y de que ya había escuchado en varias ocasiones las implicaciones del término “Engasado”, me llamó la atención que aquél la usara para referirse a mí. Luego de una pausa, le pregunté “¿cómo definís esa palabra?”. Y comenzó a explicarme. No contento con lo que respondió me fui a internet y encontré el diccionario de chapinismos donde se dice que la palabra tiene varias acepciones dependiendo del contexto. Puede significar que alguien está enamorado, o bien que alguien le dedica mucho tiempo a algo. También significa necio o ser fanático. Otras personas lo usan como sinónimo de que algo está muy bonito y se utiliza también para decir que alguien es bueno en lo que hace. De cualquier manera, la mayoría de usos son positivos. Y me puse a pensar que una palabra guatemalteca como esa no solo debería identificarnos por lo que hablamos, sino que también por lo que hacemos. Qué extraordinario sería que cuando hablaran de nosotros se refirieran a gente que ama a su país (que está engasada por Guatemala). O que en lugar de ser un ejemplo de haraganería por la espera que hacemos de los feriados y de las excusas para no ir a trabajar, que nos pusieran como los más dedicados al trabajo y al progreso personal y colectivo (estar engasados por el trabajo).  Que fuéramos referentes en ser necios para cumplir con nuestras obligaciones aunque las circunstancias nos permitieran no hacerlo (engasarnos con cumplir). O bien ser fanáticos de la bondad y sembrar buenas palabras y acciones en nuestros compatriotas (ser engasados para lo bueno). Y que cuando en los círculos académicos, deportivos o políticos se refirieran a nosotros dijeran que somos excelentes y que nos lo creyéramos (ser engasados en nuestras actividades).  Eso, por lo pronto, es solo una posibilidad. Y es quizá pensemos que nunca suceda. Pero puede darse. Basta con que cada uno inicie a ser engasado para lo bueno y comience a operar cambios en su entorno. La suma de muchos engasados hará un país engasado. ¿Estás listo para engasarte?

Por lo pronto es domingo 2 de marzo de 2014. Tengo que prepararme a hacer mis actividades cotidianas, y a contar las horas para uno de los eventos que más me engasan: La entrega de los Oscares. 

martes, 18 de febrero de 2014

Día 5: Rebelde a los 40´s

Recuerdo que cuando era veinteañero uno de mis grandes motivos de estrés era la temporalidad de la vida. Sentía que era muy corta y que tenía demasiados sueños por realizar. Estoy a punto de llegar a los 40. He vivido, reído y llorado mucho. Aún creo que la existencia humana es corta, también considero que tengo muchos sueños alcanzables, pero ya no me angustia lo que Milán Kundera llamó “la insoportable levedad del ser”. En este segundo mes del año he ido (utilizando un título de Marcel Proust): “En busca del tiempo perdido”. Hace exactamente un año comencé un declive en todo lo relacionado a mis finanzas, y comencé a amoldarme a un ritmo de vida muy gris. Hoy estoy en una situación difícil y algunas veces mi pareja se la pasa en depresión. Ante eso, me he dado a la tarea de repetirme: “no podés dejarte arrastrar por la tristeza… tenés muchos sueños por cumplir… dale… has sobrevivido y te queda mucho por recorrer”. Pareciera como que estoy haciéndome un lavado de cerebro. Y así es. Me ha funcionado. Mis circunstancias no han cambiado. Sigo con los problemas que he mencionado desde inicios de año pero mi actitud es otra. Lo he percibido incluso en mi manera de caminar y mi postura en general. Me siento más dueño de lo que me pasa… Estoy seguro que en la vida podemos pasar años esperando que las cosas cambien y echándole la culpa de nuestra “mala suerte” a cualquier cosa, o bien nos la podemos pasar echándole ganas, aceptando nuestra realidad y siendo perseverantes en cambiarla. Lo que hace que la existencia sea agradable o no, jamás lo encontraremos en el exterior. Está ahí, dentro de nosotros mismos. Palpitando. Por lo tanto, la felicidad y las cosas buenas dependerán de la decisión que tomemos para afrontar las circunstancias de la vida… Alguien me dijo una vez que era fácil para mí afirmar esto, porque “yo siempre había tenido suerte”. No estoy de acuerdo. Es más, me ha tocado trabajar el doble y demostrar muchas cosas porque desde mi juventud me ha tocado ir solo. No lamento que mis padres no hayan podido heredarme cosas materiales o relaciones de influencia, pero sí me encanta que mi madre me haya enseñado que “un ánimo recto hace una vida feliz” (refiriéndose a que nunca debo de dejarme vencer). Tampoco lamento que no me hayan dado todos los gustos y caprichos que tuve de niño y adolescente, pero sí estoy orgulloso de que las carencias me hicieron un hombre que valora lo que tiene y valora compartir. Hoy ya no estoy estresado por lo corto de la vida, sino más bien motivado. Entro a los 40 (en palabras de Marguerite Yourcenar) “con los brazos abiertos”. Me declaro rebelde ante la tristeza y ante el desánimo. A penas estoy empezando a vivir. No estoy viejo, solo tengo más experiencia. Y eso, me da la certeza de que voy con buen pie en esta maravillosa experiencia llamada vida. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Día 4: Viernes 5 de octubre de 1582

Al leer un poco sobre la implantación del calendario gregoriano me encontré con la sorpresa de que luego de que los eruditos convocados por la Santa Sede determinaran que el calendario Juliano (vigente hasta 1582) tenía 10 días de error para esos tiempos, se decidió hacer una corrección tanto en los años bisiestos como en la contabilización de la duración real del año, para evitar un nuevo desfase en el tiempo. La corrección consistiría en eliminar esos días de desface. Dichas conclusiones se presentaron y oficializaron en septiembre de aquel año para que entraran en vigencia en octubre. De esa cuenta, los fieles católicos pasaron del jueves 4 de octubre de 1582 al  viernes 15 de octubre del mismo año. Tiempo después, ese calendario y su corrección fueron adoptados por otros países, y en la actualidad es el que rige mundialmente para temas políticos, seculares y civiles, incluso en aquellos países donde la tradición permite mantener un calendario alterno. ¡Eso significa que el viernes 5 de octubre de 1582 nunca existió!  Y puede parecer un asunto sin importancia, pero para mí sí, porque las fechas (en mi mente) son valiosas. Hay muchas personas que quisieran que en su vida desaparecieran muchos días y otras quisieran que se agregaran más a su existencia. Lo cierto del caso es que estamos en este mundo con un tiempo igual para todos y depende de cada quien la calidad con que se vive. La preocupación, la felicidad, el enojo, la tristeza, y otros tantos sentimientos son decisiones. Cada uno de nosotros no tiene el control sobre las situaciones que a diario se presentan, pero sí sobre los sentimientos y la manera en que las encaramos. Aquella lejana fecha que nunca sucedió fueron días que se les robaron a los que estaban vivos en esa época. Mañana 2 de febrero de 2014 cumplo un año de una hermosa relación sentimental y ha sido decisión de ambos encarar cada día. Ha habido discusiones, momentos memorables, mucha pasión, amor desmedido y hasta lágrimas. Este año ha sido, como escribió Jorge Cantú de la Garza, un año que duró 10 años. Por la experiencia, lo maravilloso, lo que he aprendido, lo que he amado y he sido amado. Recordar fechas es importante, no para tener motivos de depresión o para contabilizar miles de veces lo que se ha perdido, más bien es importante para ver los hitos que han marcado nuestra existencia. A nosotros nadie nos ha robado 10 días como sucedió en 1582. Tenemos las mismas 24 horas, todos. El aprovechar o no cada instante y recordar los momentos entrañables son la decisión que cada uno debe tomar. Cuando no aprovechás el tiempo en cosas que te hagan mejor persona estás robándote cada instante. Si no has hecho nada por vos, es tiempo de comenzar. Hacé que tus años cuenten y no te los robés a vos mismo. Lo maravilloso es que podemos decidirlo!!!

sábado, 18 de enero de 2014

Día 3: La hoja en blanco

Sentarse delante de una hoja en blanco es difícil. Me acuerdo de una escena de la película “Sex and the City” donde la protagonista, Carrie Bradshaw, está por iniciar un nuevo libro y pasa mucho tiempo escribiendo y borrando. Esa misma situación me pasa cuando me pongo frente al computador y quiero escribir. Aunque tenga la idea… Este año lo he iniciado con objetivos claros y los he compartido. No obstante cuando quiero escribir sobre ellos, tener la hoja en blanco se convierte en un tremendo desafío. Y justamente como esa hoja en blanco es cada nuevo año. Hay un espacio en el que podemos escribir un capítulo de nuestra vida y a veces nos da miedo porque no sabemos cómo comenzar a darle forma. Sin embargo, nadie más que vos mismo tiene las manos sobre el teclado. Es decir, solo a vos te corresponde escribir y hacer de tu existencia una buena o mala historia. En mi caso comenté que quería comenzar a leer más y a ordenarme financieramente. En el primero de los casos he comenzado a hacer un listado de los títulos y temas que me interesa leer y también de los libros que quiero releer. La lectura es una aventura espléndida porque cuando lo hacés y volvés a un texto que leíste antes, siempre encontrás nuevas ideas por las cuáles admirarte. En el tema financiero, he decidido colocarme en un default, es decir hacer un stop en los pagos y dimensionar el total de las deudas. Una vez hecho esto he comenzado a hablar con los acreedores para renegociar las deudas, de tal suerte que no sigan corriendo intereses y pueda cumplir con las obligaciones. Previo a eso tuve que hacer un presupuesto de las entradas que proyecto y de los gastos continuos, para determinar mi capacidad de pago en cuanto a esas obligaciones y sobre ese dato es que he comenzado a hablar con los acreedores. El acercarse a ellos es importante por dos razones: 1. Estoy dando la cara, y con eso estoy diciendo “sé que te debo, sé que me está costando pagarte, pero también quiero que sepás que estoy aquí para hacerme responsable de la obligación” y 2. Hace que mi credibilidad no desaparezca. Cuando te escondés de las responsabilidades, tu credibilidad va disminuyendo y llega el momento en que tu palabra ya no vale. Parte del comenzar a escribir sobre la hoja en blanco que representa este 2014, es dar los primeros pasos hacia las metas que me he planteado. Como dije en una entrada anterior. Es necesario planificar (no eternamente), y hay que salir a la calle a hacer que las cosas sucedan… mientras tanto disfruten la vida y sonrían al menos una vez en el día. Eso es invertir en acciones de felicidad!!!

sábado, 4 de enero de 2014

Día 2: A dar el siguiente paso...

Cada inicio de año no me escapo de la corriente que descarga en todas las personas y que las obliga a plantearse “propósitos de año nuevo”. Generalmente, tengo en la mira llegar a mucha gente, y fruto de eso es que estoy acá escribiendo de nuevo. Sin embargo, es obligado marcar un rumbo, porque todo en la vida necesita ser planificado. Recuerdo que hace varios años platicaba con un amigo y me decía que él se dejaba llevar por la vida y que estar planificando mucho hacía perder el tiempo y no disfrutar la existencia. En esa ocasión nos enfrascamos en una discusión que terminó sin convencimiento de ninguno de los dos. Hace pocas semanas, en el Facebook leí la publicación de un Pastor al que respeto muchísimo, quien afirmaba que alguien le había dicho que no era bueno planificar ni tener metas, a lo que él respondió: “salí vos a la calle, andá sin rumbo y hay me contás”. Esa réplica me pareció muy acertada, porque cuando nos proponemos algo es necesario que no solo tengamos la idea sino que también marquemos el rumbo que debemos tomar. Para poder llegar a nuestro destino es imprescindible pensar en el camino. Así se cumplen o no los propósitos del nuevo año. Ellos son la meta, el punto al que queremos llegar. Pero el éxito de nuestra empresa dependerá de dos factores fundamentales: 1. El camino que sigamos y 2. La perseverancia que tengamos al transitarlo. Si no tengo clara la ruta, difícilmente voy a poder llegar a donde quiero, y si a pesar de conocer la vía, me canso o me aburro antes de concluirla, terminaré igual o peor que cuando empecé. En la próxima entrada les contaré a detalle qué caminos me tracé y cómo pienso mantenerme en ellos a lo largo del año. Por lo pronto:  haber dado el segundo paso (esta entrada del blog) me obliga a perseverar y mantenerme en el proyecto nuevo… disfruten la vida y sonrían al menos una vez en el día. Eso es invertir en acciones de felicidad!!!